Este texto está escrito en algún dialecto del hegeliano, por lo
que se recomienda a todo posible lector estar familiarizado con dicha
lengua o tener un traductor a la mano para su comprensión absoluta.
Érase
una v-e-z, y érase que se
era en realidad sin ser la primer mamá águila en tener polluelos,
que siendo sin duda alguna manifestación
sensible
del esto,
el aquello
y el mucho
menos
como primer
certeza
en éste
de-venir
primero,
esta-ndo
por mucho, pre-vi-a-mente a toda posibilidad fe-noménica de la
experiencia, preguntó
[la madre a los jegueluchos] si tenían hambre –pues ya ella
había devenido
sujeta2
para ellos
y ellos
objeto
para ella
y del igual manera ella
objeta
para ellos
si-endo así, sujetos
estos, pero no por ella, sino para ella-, mas, como el
ser
de las águilas se mani-fiesta
de igual
modo
que el dios
Apolo,
aquellos no dijeron ni ocultaron nada,
sino que dieron -más bien- señales de sus insistentes
deseos
con repetidos “pío pí-o”,
y siendo como fuere que ésta
historia iba así –y sin poder ser, por tanto, de ninguna otra
forma-, la
madre
volvió a preguntar –sin darse cuenta de hablar para
sí;
de cualquier forma, no importaba, quizá
los aguiluchos fuesen
solamente
la invención fantasiosa de un
genio maligno
o tal vez, el simple producto
de una pesadilla de aquella
noche-,
pues al momento oyó a lo lejos las bellas palabras de una pregunta
distinta de
sí,
y estando el ser
acaecido
del padre
presente
–que además, era en
sí
y por
sí
como lo es todo en ésta jamás divid-ida,
irreal
ni mucho menos, ficticia
historia-,
escuchó en
sí
lo que decían los
polluelos
a las re-petidas
preg-untas de su madre, mas, en la
negación absoluta
de aquello que es
en sí mismo,
sus res-puestas como universalidad
absoluta y
vacía,
los viejos y anticuados padres en su
devenir
negatividad,
ja-más oyeron: la artificial
ciencia
había penetrado en sus escaecidos3
cráneos –pues al parecer, pa-decían un sueño colectivo en el que
filosofaban4-.
Habitualmente, el tiempo llegó a discurrir tan rápido para papá y
mamá águila como la
esencia
de la vida fluía entre sus garras de aquellas pocas y desafortunadas
presas
que capturaban; pero esto no aconteció sin antes haber tenido una
larga discusión filosó-fica de la cual aca-baron5
concluyendo que “la
eternidad sólo puede ser eternamente trascendente en su absoluta
trascendencia”, y así, sin saber qué demonios decían –y sin
poder saberlo por su condición águila- prosiguieron: “La
divinidad, divinamente es absoluta
trascendencia
por llevar a cuestas una eternidad
en sí, sin comer”6;
y concluyeron esto no porque se siguiera de sus
pre-misas,
sino porque en verdad, tenían
hambre;
entonces salieron a buscar la cena, de otro modo, la discusión se
hubiera de-morado tendiendo
al
infinito
y sin concluir por eso mismo, nada
-el hecho de sobrevivir sólo significaba para ellos un breve
descanso y ensueño
de su experimentada
tradición metafísica, mientras que afortunadamente, su
gén-ero y
su
moral
no les ofrecían el placer de la re-producción frecuente -,- por
lo que,
el discurso absorbía
sus mentes
y les
hacía
olvidarse de sus hijos
carentes de pensamiento,
pues por si fuera poco, la vida animal no les satisfacía la
existencia. Así pues, a su regreso, la charla pro-siguió, partiendo
así-mismo –sin que alguien pueda cuestionarlo-, de una premisa
innegable: Son -.- De modo que la anterior premisa, dio partida a lo
siguiente: “no porque no encu-entren [los
dioses águila] algo
no contradictorio es esto injusto7,
sino que es justo porque es lo justo”8.
De esto se-daba
cuenta por
sí,
el espíritu,
sin necesitar jamás de aj-ena
falta de cordura ni de extensa
masa
blasfemante, por lo que, aseveró: “si en la recepción del
veinteavo
Sol Águila,
la conciencia histórica del águila es secularizada total-mente, la
negación de la auto-con-ciencia se dará en una lucha a muerte entre
el amo y el esclavo; las águilas mostraran su pico y dejarán de
oprimirse las unas a las otras bajo la máscara de su dios para
oprimirse ahora bajo la máscara del nuevo ídolo: el capital. Los
poetas mostrarán, por su parte, el espíritu de ésta
época al exigir que los
aguiluchos obreros9
sean liberados por los adultos, que antes de ser águilas son,
habiendo sido polluëlos”.
Y
prosiguiendo
como siempre estaba –el en
sí
“al ser” para
sí-,
se quedó con no menos pesadas locuras como las nunca antes narradas
y que se siguen a continuación: “el polluelo que es,
dicho como se
hizo
y se dijo bien que éste
era,
no era singular
único
[sino que tenía un hermano] siendo pues, negación
pura de
la realidad real [reelle
Wirklichkeit]
–pues no era ni podía ser
de sí,
es decir, necesidad
primera, sin
embargo al
gozar
de razón hubiese
pensado
que se hab-ía crea-do
a sí mismo, pues si
viniese
de una sustancia
otra
¿cuál
sería entonces
el origen de aquella naturaleza distinta?,
tal era su
dañada voluntad que preguntaba semejantes cosas; y para corroborar
mi interpretación, he aquí las palabras mismas del pensamiento
hühncheniano10,
traducidas del alemán, estando no menos discurridas que las que
usaron sus padres; cito:
¿Quién
hace al polluelo en el huevo? ¿Acaso un poder y un arte que viene de
fuera y penetra el cascarón? ¡Claro que no! El polluelo se hace a
sí mismo11,
y la misma fuerza que ejecuta y consuma esta obra tan compleja, tan
bien calculada y tan teleológica, es la misma que, tras romper el
cascarón, está lista para llevar a cabo las acciones externas del
polluelo, [o
sea, de mí mismo].12
…y
a pesar de aquel al que le pese, esto se encuentra perfecta-mente
justificado, pues la
aguilucheidad consiste pre-cisamente en que la idea sea sola-mente
igual a sí misma y, por medio de esta igualdad consigo misma, se
halle fundada, por tanto, en su propia esencia, y no sea algo
condicionado-”;
luego entonces, se da ya
siempre,
una
explicación que no sólo no explica nada, sino que es tan clara, que
trata de decir algo distinto, no dice en rigor nada y se limita a
repetir lo m-is-mo13,
mas, estando como lo está ya de por
sí
oscurecida y mal en-tendida, sea mejor no decirla141516
para
exponer el espíritu de la siguiente época:
siendo
el ser
del polluelo de-venido como era ahora
y
que, como yo
lo afirmó17,
hizo-se18
pues, lo no
ese-ncial,
ya que, estando dividido, se
dividía
para ser
en el desdoblamiento
interno
de la voz con-sonante
que, sin
más,
habría de llevar al des-garra-miento
absoluto de
los pobres polluelos, y sin haber pues, -sea dicho ya de paso-
tremendo caballero que los rescatase de la
perversa
locura
del
espíritu eterno que los consumía.
Y afirmándose en
sí mismo
como era que se había dicho ya (entiéndase bien y que no se olvide,
dicho como estaba y había
sido
como venía
siendo
por el ser
en sí
del ser19)
estaba-se
la madre estando sometida a las voces ciegas del absoluto20
intelecto; y
oía21
y de nada le servía, ya que lo que entendía era nada
–pues,
como se ha dicho aunque no se dijera, éste ser,
siendo era y la nada era el ser-, y enre-dando al discurso con sus
alas y su maltrecho
y escaecido
cerebro más de lo que ya estaba, no se dio cuenta de estar sumergida
en el saber
absoluto
de éste
último22,
pues nunca jamás –y jamás nunca- enredado cuento, enredándose
estuvo como es,
que lo
había estado,
y por demás, lo venía siendo mediante el indiferente tam-bién.
Así,23
la
madre superficialmente24
se pensaba como
sin-gula-ridad:
creía pues, que hablaba y todo cuanto creía, era pensamiento –pues
como creía
que creía, había ganado certeza
de sí,
por lo que sin
más,
venía siendo
in-dudable-mente- y todo lo que hacía era encaminado a semejantes
barbaridades25;
nombrando conceptos, colores, edades, tiempos y sabores siempre de
improviso de su nunca vista locura y sin parar chifladura que venía
duplicándose ya enrarecidamente
como era de imaginarse
en estas molidas, maltrechas y descalabradas pala-bras como se dice
que dichas están por el voca-blo inequívoco26
del escrito que ha
dicho-se
por
sí
aunque uno no lo quisiera, es decir, inevitablemente”.27
Se
cree entonces, que en su sol-edad –al no haber más dioses águila
pues la época no lo permitía por su necedad necesaria-, las
malditas desconf-igu-raciones
del espíritu, conciliaron no solamente el carácter escrito sino
también el fon-ético para charlar consigo mismo estando fuera de
sí28,
por sus distintas
y diversas
personalidades múltiples infinitamente duplicadas en sí, y que, ya
acaecida la
desconchifladura absoluta,
cambiando permanecían ahora también
para
sí en la transitividad transitiva que transitivamente
transidando transitaba en sí,
deviniendo siempre para sí, sin pausa alguna;
y …por si esto
fuera poco, constantemente se duplicaban [las personalidades
múltiples] siendo tan abarcantes que la sobrepoblación acabó con
la sociedad conejo
de la que se alimentaban –que era en sí pero no para sí, sino que
era antes de extinguirse, para la comunidad águila que a diferencia
de ellos, había devenido ya para sí29-;
pero las pocas huellas que quedan de la historia del pensa-miento
águila y su mitología, no permiten const-atarlo.30
La
madre preguntó entonces -como suele decirse, diciéndose así en
otros términos, si es que son términos-, a sus hijos si querían
que ella les trajese algo de comer; y por muerto que muerto estaba en
sí
su instinto materno (con tanto ir y venir de la
autoconciencia
en su as-cendente
negación
y sus mal andantes procesos neuronales, siendo evidente pues,
in-mediata-mente
para mí el
que
éste
distinto
no se-a distinto)
especulamos que consecuentemente –sin imponer nunca su-puestos
a nuestra real y verdadera historia- de hambre e inanición hu-bieron
muerto y-endo
muertos
así, los que eran aquellos
–pues
sus antecesores en absoluto cayeron en la cuenta de que no
dia-logaban y de que las nuevas, desconocidas e ignoradas aves yacían
muertas en el suelo-:
tan hondo llegó el espíritu
interno
que creía-se
que se era por la voluntad
de autoengaño
acaecida en
sí
y de por
sí,
que más bien, lo
que era
no era, y la voluntad era entonces, la que todo este tiempo venía
revolviendo los desatinos del empobrecido
intelecto.
Y,
es así, que, siendo sin ser como era, el instinto oscurecido y
artificial como esta-aba, a-bando-nó por
sí mismo
a los aguiluchos, quitándoles la vida; de modo que nuestra
desnaturalizada
madre –siendo
en realidad
sin ser como se dijo antes que había sido- preguntó de nuevo a sus
siempre pequeños hijos si deseaban comer, a lo que sin duda ni
espera ellos incesantemente contestaron con sus ya en
sí
des-esperados “pío
pío”
–pues aún no podían hablar ni español ni alemán-, y estando
faltos como estaban de por
s-í31
y
de facto, del instintivo saber
absoluto
de su madre -que no había alcanzado aún la
realización de
la experiencia
vivencial, ni podía hacerlo por su condición águila-;
[los críos] murieron así de inanición,
gracias al devenir que
ha devenido,
como era de esperarse y de manera natural, en la negativa
falta espiritual
del espíritu y su-modo-de-ser-en-la-realidad [Realität], que faltos
de razón habían-se
olvidado del saber
lo real
acaecido, como su madre hubiese
es-pera-do
que no
sucedi-ese.
Pusieron-le
entonces [los padres] nece-sidad y linealidad al dis-curso ja-más
nunca
antes
dicho –y de imposible repetición- de los antes mencionados
aguiluchos, olvidándose [y] apart-ándo-se
de la apariencia coloreada del más
a-cá sensible,
para marchar hacia el supuesto
día
espiritual del eterno
presente.32
Así
pues[,] la historia del espíritu se cansó y murió de ser lo
que no era,
como felizmente se recordará y se dará constancia de éste
–como afirmamos- nuestro saber absoluto –pues al no haber nada
fuera del desdoblado
proceso
de sí
mismo,
resulta evidente que lo
u-n-o
no es uno- manifestado también junto con otras tantas felices
ocurrencias de la jamás nunca aceptada, entrañada e inexorable
refutación, de lo que afirmamos como afirmación
indi-ferente:
“De
haber mu-n-do,
no hay en
sí del para sí,
sino que se
es para la muerte
y, nadie ha de admitir que sean idénticos
ser-y-muerte:
la
conciencia
y el
mundo
cambian, de-vienen, y uno33
puede aceptar el perecer, mas, de haber negación absoluta del yo
como n-oso-tros
¿hemos de aceptar la extinción
del águila
ya sea que perezca y se ataje el devenir o evolucione en algo más?
De ser así, el susodicho es un ocaso felizmente acontecido”.
Y
es como
era,
que se dijo que
es,
el feliz suceso-desenlace
en la pluma del cuento –si es que éste
todavía alguna tenía34-,
y acabó
pues así, –ne-cesaria-mente-
de acaecer
como era bien
es-pera-do
es-pera-rse,
y érase así que –felizmente como se dijo antes-, lo que hubiera
de perecer, siendo
constante
en su tanto
auto-desaparecer,
acabó por consumarse; el deceso así dicho, llevó a la extinción
de la mal par-ida
historia
(que ha sido éste in-eludido
escrito)
al
equivocarse constantemente (por creer cuerda su in-cordura),
que sin hablar hablaba, pues la aberración emerge del abismo sin que
por ello uno lo haya deseado conscientemente, y jamás por
ella [la pluma] entendido,
ni mucho menos antes
ni después
narrado –hablando
pues por
sí,
la inocente-historia
autora de éste
digerido
acontecer,
advirtiéndonos que ni pensarse debe, ni debe por
sí,
ser dicha, porque no imaginamos indicar que fue
ni ha sido
inventada por
sí
y de por
sí al
carecer de toda necesidad-; y de ser así como es
que –como se dijo con anterioridad que, nunca
era-,
sea
acaecida
la extinción de la infeliz aguilucha, por la
inmanentementetrascendente
pluma
jamás igualada de semejantes
disparates
que, sin embargo, de las cenizas del ave fénix -en su devenir
negatividad
vacía-,
estuvo amena-zante –y amen-azando como estaba- de los nuevos
juicios a oscurecer en las siguientes generaciones de la nuestra
noche fría
que dio fin a los aguiluchos por evitarles con ello –y también a
su nunca dada descendencia-, el inconmensurable
trance
de sus padres que
del
cádiz de este anon-ada-do esc-rito,
rebosaron
para sí,
su finitud.35
Fin
de La
Historia
No sabe la incierta ciencia quién es el autor del presente
escrito, pero cree que fue así nar-rado por el
espíritu, en conjunción con H-e-g-e-l y el nunca
antes confundido hidalgo por libro alguno, Don Quijote.
Nó-tese y nóte-se bien, que esta palabra existiendo en sí
y devenida ya para sí, no existe, como muchas otras del
presente discurso.*
* Nota del traductor.
Nuevos descubrimientos psicoanalíticos nos ofrecen la posibilidad
de pensar que papá y mamá águila deliraban a causa de una aguda
neurosis, obsesiva, colectiva e idealizante; provocada por la
aus-sencia de sus padres en la niñez.*
* Nota del editor.
Es muy probable que abuelo y abuela águila hayan dejado a papá y a
mamá águila sin comer cuando eran pequeños para alcanzar en
ellos, su propia trascendencia. Fue así, que la deidad se hizo
águila según la Mitología Águila; sin embargo, la falta
de sensatez de los abuelos, no sabemos de dónde vino. Se han
planteado dos posibles res-puestas para ello: que la demencia
pro-viniese de bisabuelo y bisabuela águila, y así al in-finito,
o, por el contrario, que haya venido de una locura en sí con
atributos infinitos. Cabe mencionar que, “…algunos
autores spinozos, advierten el origen de la locura en ambas opciones
tendiendo [al menos potencialmente] al infinito, ya que es
propio de la naturaleza de la razón percibir las cosas bajo una
cierta especie de eternidad y sin duda, las dispersas
Águilas solían posarse sin ningún problema comúnmente sobre
dichas filosofías al descender el vuelo, sin importar qué tan
espinosas fuesen, como queda constatado en los diversos Códices
Águila”.*
* Cita requerida
La anterior afirmación se puede traducir también así: “no
porque no encuentren [los dioses] algo no
contradictorio no es esto justo”, o “no
porque no encuentren [los dioses] algo no
contradictorio es esto no-justo”.
Queda claro que las dos águilas adultas, hablan de que ca-zar es
algo justo porque es justo; esto ha sido plasmado por
los dioses desde antaño, de los cuales se venía hablando tiempo
atrás.
Poema representativo del veinteavo sol águila en Hispania.
El pensamiento hühncheniano
pertenece a la escuela alemana mejor conocida como “filosofía
polluela”, “filosofía primera” o hühncheología
hühncheónica,
que estaba en contra de la metafísica teísta, y a su vez se
dividía en polluelismo teórico, polluelismo práctico e
inmanentismo polluólico, cuya raíz más antigua puede encontrarse
en el ser
hühnchenideo que
es uno, completo, irrompible –en algunas traducciones
“inquebrantable”- y ovalado como el cascaron del huevo –símbolo
de la perfección en la antigüedad-, y que para la posteridad sería
de vital importancia para el existencialismo-renacuajo-francés,
pero que no tendría mayor valor dentro de la comunidad analítica
sapounidense.
Por la afirmación anterior, el polluelo fue acusado de ateo,
naturalmente asado y posterirmente devorado.
Wer macht das Hühnchen im Ei? etwan eine von außen kommende und
durch die Schaale dringende Macht und Kunst? O nein! das Hühnchen
macht sich selbst, und eben die Kraft, welche dieses über allen
Ausdruck komplicirte, wohlberechnete und zweckmäßige Werk ausführt
und vollendet, durchbricht, sobald es fertig ist, die Schaale, und
vollzieht nunmehr, die äußern Handlungen des Hühnchens.
Se cree que las mal pasadas palabras deberán ser un plagio [del
editor] al posterior texto traducido –por supuesto- literal y
fielmente. No hemos pues, de culpar al siempre “inocente” y
creativo autor. Cfr. La bibliografía contradictoria aún no
existente.
Las tres últimas líneas no podrían ser más distintas y
evidentes, por lo que hago énfasis en esta nota al pie, de que no
necesitan posterior explicación por lo que no la daremos.
Teorías recientes han mostrado que aquí no escribió He-gel,
sino que, luego de leer libros de caballería y antes de morir, el
Ingenioso Hidalgo leyó a He-gel, lo que hubo de rescatarlo
de una nueva locura; además, como el lector seguramente lo hubo ya
notado, la postura que toma Don Quijote frente a la filosofía
h-egeliana, es siempre crítica. Por otra parte, otras teorías han
demostrado que el Quijote no pudo haber leído a Heg-el ya
que aquél murió antes. Concluimos pues, que fue el espíritu
quien leyó a Cervantes y a H-e-g-e-l, siendo
corroborada de nuevo, nuestra hipótesis acerca del verdadero autor
del presente ensayo; otra prueba puede buscarse en la prosa y el
estilo de otros escritos que, según nuestra interpretación, son de
él.*
* No sabemos si el espíritu era
capaz de escribir conscientemente o si escribía en pleno delirio,
pues ¿para qué recitarle al hombre las patrañas de las aves?
El punto y aparte anterior no debería ir aquí según los sabios
literatos, y la nota anterior tampoco.
Se trata pues, no de un error de conjugación, sino que, se
entenderá correctamente que “el concepto yo” –que
no es singular sino universal-, afirmó lo que viene a
continuación.
Resulta más convincente y clara la traducción “hizo-se”,
pues en efecto, “el polluelo se volvió lo no esencial”,
sin embargo, si la partícula “se” se pone previamente al verbo,
puede entenderse que “se hizo [el polluelo] a sí mismo
–voluntariamente y ten-iendo capacidad suficiente para
ello- lo no esencial”, lo cual es perfectamente incorrecto
desde la perspectiva y las intensiones de lo que el autor trató de
expresar aquí. Literalmente el texto original debe decir: “Das
küken geschah…” (misma paginación), “El polluelo
hizo-se…”; -el verbo es “geschehen” (“hacerse”,
“ser para sí de una manera distinta, sin negarse
absolutamente”), y no “sich wenden” (“volverse” con el
sentido de ser de nuevo lo que ya se era)-; de modo que se vuelve
evidente ahora el que la gramática y la ortografía sean
alteradas solamente con el afán de hacer más comprensible y
fidedigna la ya clara lectura y correcta inter-pretación del
inocente lector.
Al hacer tanta conjugación del verbo ser, el espíritu quiere
mostrarnos qué tan bien sabe conjugar en español, sin embargo, su
escaso cerebro no aprendió a conjugar en futuro pues no aparece
dicha conjugación.*
*Observación de los enfurecidos
expertos antihünchenianos
Por la fea letra del escritor o-rigin-al, no sabemos con entera
certeza, si el texto debe decir “absoluto” o, más bien,
absurdo”.
La presente nota solamente quiere hacer énfasis en que se hacen
notas únicamente cuando es necesario, pero se promete no impedir
más la fluidez en la lectura del experimentado lector.
El acento en “éste último”, de nuevo corrobora nuestra
hipótesis, ya que, al no haber nada fuera del espíritu, cuando el
espíritu habla de cualquier cosa, se refiere a sí mismo. Un dato
adicional que nos hace pensar esto, es una nota hecha a lápiz al
lado del texto original -escrito en español por supuesto, pues las
águilas consideraron siempre que no se puede pensar en otro idioma-
que dice lo siguiente: “Puedo escribir ya que mi pluma, mi mano y
mi arremangado brazo son inmanentes, y por cierto, todas las demás
notas son mías de igual manera, las ya hechas y todas las que se
harán, ya que soy todo lo que ha sido, es, y será”.*
*Nota de los expertos y muy
serios hünchenianos.
Nótese por si no se había antes notado, que la anterior coma está
en cursivas, y debe permanecer así pues de esta maneta aparece en
el texto original, y además,
entiéndase por las mismas no mencionadas razones, que el
espacio de la palabra anterior junto con todos los otros, deben y
deberán poner-se en
lo sucesivo, con cursivas[.]*
* Nota del
editor
En realidad, la palabra-concepto “superficialmente”, debe
ir en cursivas dobles, y probablemente todas las demás
también, para manifestar de manera clara elafirmarse en la
denegación.
Algunas interpretaciones águila afirmaron que la filosofía
hegeliana pretende no tener interpretación posible coherente, por
lo que se la ha considerado como perteneciente al Movimiento
Filosófico Real* Surrealista, cuyas siglas en español son MFRS,
blasfemia que, sin duda, fue castigada debidamente y condenada al
olvido junto con sus autores, como se verá a continuación.
* Real de realeza, no de
realidad.*
*Nota del espíritu.
Las cursivas son mías y de nadie más.
Creemos por el último enunciado –si bien los expertos no han
llegado a un consenso de dónde comienza pero sí de dónde termina-
que a ratos, el espíritu es autoconsciente de su menguado
humor.*
* Nota de brillante luminosidad
hecha por los expertos que elevan su ego –con alas depredadoras-
haciendo notas –aba-lanzá-ndose sobre los escritos-.
Entiéndase, “fuera de los cabales”.
Sí, aparentemente es un personaje más en la historia
universal águila pero el azar nos ha arrebatado toda constancia
fiable acerca de tan importante personaje.
Algunos escépticos creen que las huellas que se conservan del
pensamiento águila, son falsas ya que las águilas no piensan;
otros afirman que la falsedad no existe –lo cual no puede ser
falso si en verdad, la falsedad no existe-, y los últimos
dudan de la existencia de las águilas y de todo el mundo
externo.
Las interpretaciones de los expertos, afirman que el espíritu era
tartamudo de las manos –o sea, al escribir-, y que por ello hay
guiones atravesados en tantas palabras. Otra teoría advierte que el
espíritu era tartamudo al hablar, y aquel que escribió el discurso
–pues el espíritu absoluto no puede dedicarse a escribir-,
buscando claridad y fidelidad, puso guiones en las palabras en que
el espíritu se tra-baba. Probablemente, el espíritu daba otra
entonación a las palabras en cursivas y otra para las
doble-cursivas.*
* Nota de los expertos avalada
por los expertos.
La caída del águila ab-und-a en descuidos de continuidad
similares a este, pero la mayoría de ellos p-asan inad-vertidos
para el lector y sólo se ad-vierten cuando la no-novela se
analiza con una minu-ciosa perspectiva crítica. Parece que el
autor, llevó a cabo varios cam-bios de improviso al mom-ento
de la publicac-ión, por lo que sin duda, el autor h-ubo de
e–qui—vocarse al no tener el tiempo suficiente de revisar el
texto ente-ro, equivocándose por ello mismo, el des-cuidado
lector que ahora mismo lee, sin que por ello pueda a-firmarse
que esté equivocado aquel que pone aquí las notas al pie de
página.*
* Nota al texto proveniente de
la edición del cuarto aniversario del escrito, p. 236, nota 26.
Uno puede aceptar el perecer si –como es bien sabido- del
uno se sigue el dos necesariamente como necesidad no fáctica.*
* Al parecer, uno, no
sabía lo que hablaba cuando escribió esta nota, si bien, es actor
en la novela.
Algunos literatos piensan que “los cuentos desplumados” eran una
especie de mofa literaria breve y cruel a la que probablemente el
autor se refiere, siendo probable también que imitase su estilo a
manera de tributo o que fuese fundador de dicha corriente; la
metáfora pudo haber surgido de aquellas águilas encerradas en
jaulas a forma de manicomios, y que por ello acababan arrancandose
las plumas en un ataque histérico donde se les escapaba todo
sentido, cordura y prudencia, lo que causó mucha risa a la
comunidad humana por lo que, según diversos códices águila, los
hombres las encerraban.
Cita un tanto modificada de dos versos del autor –no nombrado
porque se cree que no tenía nombre pues todos los individuos eran
llamados de la misma manera para evitar distinciones, prejuicios,
abusos, discriminaciones y desigualdades dentro de la sociedad
águila- que jamás aquí, hubo escrito, pues nunca fue dada la
creatividad a éste
su l-imitado, fétido, mal
logrado, incomprensible, estrecho e
infeliz intelecto; pero que lo más probable -y por lo que habremos
de asegurarlo-, se h-ubo inspirado indudablemente en
la clara prosa y las intrincadas razones del
jamás recordado por la Comunidad Águila Real, Feliciano de Silva,
al considerársele el padre de los enredados enredos que
consideraban en sí, cuerda su in-cordura.
